Una pregunta constante que se plantea respecto a la cultura es cuál es su valor si de lo que hablamos no puede ser cuantificado. Y es cierto que, al hablar de cultura, se han de considerar distintos tipos de valoraciones más allá de la meramente económica.


Entonces, ¿qué valor tiene la cultura? La respuesta es compleja y difícil de concretar en un número limitado de factores pero, sin duda, es necesario reflexionar sobre ello a la hora de analizar cualquier contexto de intervención, porque es verdad que, en contextos distintos, sus valores también serán, en algunos sentidos, distintos.






Pero no queremos daros una respuesta cerrada a esta cuestión sino invitaros a que busquéis vuestra propia respuesta reflexionando sobre uno de los aspectos que plantea este tema: ¿la cultura vale según su autoría, según quién la crea?



Porque si esto fuera así, ¿qué valor tendrán las creaciones culturales si todos pudiéramos ser autores? ¿Y si una obra se convirtiera en un regalo tanto para quien la disfruta, contempla, descubre esa obra como para quien la crea? ¿Qué valor tendría un proyecto que planteara y promoviera este fin?



Y si estas son las cuestiones a analizar, aquí os dejamos con nuestra respuesta abierta: El proyecto The Sketchbook project, organizado por Art House Co-op, un proyecto en que cualquier persona, creador profesional o no, es invitado a participar, sin ningún tipo de restricción, en la creación de una colección de cuadernos o libros ilustrados que recorre distintas ciudades de Estados Unidos de América, Canadá, Australia y Reino Unido de Gran Bretaña, con el montaje de exposiciones en galerías de arte y museos, y que finalmente llega a formar parte de los fondos de la Brooklyn Art Library, en Nueva York, donde, a partir de esta primavera, serán digitalizados para abrir toda la colección de manera permanente a su difusión global.




Como veis es un proyecto en el que la cultura tiene el valor de abrir un camino para el encuentro y revitalización de la expresión cultural, posibilitando la participación activa de cualquier persona de cualquier parte del mundo, incentivando la creación, promoviendo el acercamiento y disfrute de la colección a distintas comunidades, y depositando estas obras en una biblioteca como muestra de un imaginario colectivo.



¿Puede definir un proyecto de estas carácterísticas el valor de la cultura? Nosotras creemos que sí.

¿Y vosotros?

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