Animación Cultural en entornos institucionalizados

Durante este mes de junio pretendemos acercaros a diversas experiencias y reflexiones a cerca de la Animación Cultural en contextos o entornos institucionalizados, tales como hospitales, residencias de personas mayores, residencias de atención a la infancia, centros penitenciarios, albergues de personas sin hogar, centros de acogida,...

Todos ellos son contextos en los que, en régimen de internados, conviven diversidad de personas con diferentes circunstancias personales de manera estable y más o menos prolongada en el tiempo. Estos espacios se caracterizan por la secuencia de rutinas de actividad y la convivencia obligada en el espacio y en el tiempo definidas por los equipos multidisciplinares de profesionales que trabajan en esas instituciones pero que determinan de una manera rígida y obligatoria la vida diaria de los residentes y que tienen como consecuencia la despersonalización de la atención y relación con y entre los residentes, la pérdida de privacidad y la pérdida y/o desorientación respecto a la identidad personal.


En estos espacios, nuestro interés, como profesionales de la Animación Cultural, se centra pues en la atención y respuesta adecuada a los residentes, tanto de corta como de larga estancia, el logro de su autodesarrollo e integración grupal y la promoción de su empoderamiento en circunstancias que suelen ser bastante complejas y que conllevan cambios profundos e inesperados en sus vidas tanto a nivel personal como a nivel social ante los que precisan de nuevas estrategias de adaptación y actuación.


Sin embargo, es un ámbito de la intervención cultural en que las propuestas se plantean y desarrollan en su mayor parte desde la iniciativa comunitaria y la privada (particulares, voluntariado, asociaciones, fundaciones) y en la que se detecta la necesidad de que, en el propio equipo profesional de esos centros, se cree e incorpore la figura del animador profesional como elemento clave para la mejora de la calidad de los servicios a los residentes. Una figura que actualmente y de manera clara, al menos en España, sólo se reconoce en los centros de residencias para personas mayores.



Y como primeros ejemplos modélicos sobre cómo desarrollar propuestas que personalizan y dotan de herramientas de adaptación al cambio vital y promoción del desarrollo personal, al tiempo que el encuentro social, os traemos varias intervenciones animadoras en hospitales.


La primera de ellas es el programa CiberCaixa familiares desarrollado por la Fundación La Caixa en España. Se trata de la creación de salas situadas en los hospitales, que tienen como finalidad ayudar a minimizar el impacto que supone para los niños y para sus familias la estancia en el centro hospitalario. Los niños y niñas se pueden relacionar entre ellos y con sus familiares, en un entorno de ocio y comunicación que se apoya en el aprendizaje y utilización de las Nuevas tecnologías de la comunicación. Aquí tenéis un vídeo ilustrativo de este programa de animación hospitalaria:



El siguiente ejemplo se centra en el trabajo de atención a la infancia principalmente que desarrollan diversas entidades sociales utilizando el arte de los payasos como estrategia de aproximación e intervención. A este respecto podemos destacar la labor desarrollada por:



Payasospital en la Comunidad Valenciana (España), a quien aplaudimos la oportunidad que nos ofrece a través de su web de compartir sus procedimentos de intervención en su rutina diaria.




La Fundación Doctora Clown, desde Colombia pero ampliando paulatinamente su acción a varios países de América Latina, que podemos tomar como referente a la hora de desarrollar diferentes tipos de proyectos centrados en este ámbito. A continuación podéis ver un vídeo de difusión de esta fundación.




Por último, como fuente de análisis de la animación hospitalaria, propuestas y recursos os recomendamos que visitéis la web de la Cruz Roja dedicada a la Infancia hospitalizada, en la que podréis tener acceso a su Guía de Animación hospitalaria.

Interesantes iniciativas, ¿verdad? A partir de aquí, por qué no preparar otras dirigidas a otras edades. Hay cabida para todas las ideas, y sólo queda que empieces tú.

1 comentarios:

Atteneri dijo...

Otra iniciativa que se podría llevar a cabo para gente hospitalizada, serían actividades teatrales.
Se basaría en actividades en las que aprenderían técnicas básicas de teatro para que en el tiempo de las intervenciones puedan evadirse totalmente de su situación siendo otras personas, olvidando quiénes son por un rato.
Este no es trabajo fácil, pues algunas realidades superan la ficción, pero el teatro nos echa un gran cable, pues facilita un ambiente en el que los participantes se pueden llegar a sentir otras personas de verdad.
La intervención se basaría en enseñar técnicas de expresión corporal, técnicas teatrales como la improvisación, invención de historias o cuentos, el impostar la voz...
Iría dirigido a todos los sectores de edad, e incluso se podrían mezclar grupos de edades, dependiendo de la obra teatral que se quisiera trabajar.
Estas intervenciones irían enfocadas al disfrute y la evasión de los usuarios, aunque se intentaría fomentar el teatro como modo de expresión artística o vital, ya que sería interesante preparar obras para presentarlas en el mismo hospital, a la cual podrían asistir aquellos enfermos en condiciones para ver la obra en cualquier sala que se celebrara.

Con el teatro, se puede ser como se quiera, se puede ser lo que querrías ser, e incluso lo que no querrías ser.

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