En la anterior entrada hablábamos de la necesidad de plantear desde la Animación Cultural estrategias dirigidas a cambiar y mejorar los contextos urbanos, algo en que todos estaréis de acuerdo, ¿verdad?

Pero eso sólo será posible si transformamos la ciudad a la medida de sus habitantes y sus espacios se convierten en espacios de encuentro comunitario y de vivencia cultural, porque en los contextos urbanos el desarrollo cultural implica la apropiación de los espacios por la comunidad.



Desde la Animación Cultural, en coordinación con otros ámbitos profesionales, se trabaja en numerosas experiencias que son capaces de transformar realidades sociales con escasas posibilidades de acceso a la cultura y crear lugares dinamizadores de actividad cultural abiertos a todos. Aquí tenéis algunos ejemplos:



Santiago Cirugeda ofrece diferentes recetas que nos acercan a posibilidades de intervención no siempre visibles para todos. Por una parte, presenta una receta de Estrategias Subversivas de Ocupación Urbana que nos descubre cómo espacios abandonados de las ciudades, solares vacíos, en desuso, pueden convertirse en espacios de uso comunitario en los que bien se podrían desarrollar propuestas de Animación Cultural. Por otra parte, nos ofrece una receta de arquitectura colaborativa con proyectos culturales, que trata la transformación de un equipamiento cultural en Castellón (España).


La dinamización de espacios abiertos de la ciudad podemos entenderla mejor a través de experiencias como la del proceso de producción de un concierto, El Fil Harmònic, en un espacio público como fue una plaza de Barcelona (España), el 19 de junio de 2004 y que contó con la participación de 3000 músicos. Si leéis el artículo de Mireia Cirera Hidalgo sobre este proyecto, podréis aprender un poco más sobre la gestión de este tipo de intervenciones.


Otros espacios que ofrecen grandes posibilidades a la hora de realizar propuestas culturales son las plazas y los parques de nuestras ciudades. Posibilidades que son aprovechadas con experiencias tales como la desarrollada en Alicante (España), en la que el ayuntamiento realiza una intervención lúdico-cultural en parques y plazas con una oferta variada de actividades culturales en un programa itinerante por las plazas de esta ciudad.


Pero si estas experiencias os parecen interesantes, estamos seguras que el último ejemplo que hoy os mostramos os lo parecerá aún más por tratarse de una iniciativa capaz de transformar realidades complejas y llenas de limitaciones.
En este caso la recuperación de espacios por la ciudadanía posibilita que el desarrollo cultural comunitario sea una realidad en contextos desfavorecidos. Se trata de una experiencia modélica, el proyecto Favela Painting.
En este proyecto en el que se diseñan y realizan grandes murales, desarrollado por la Fundación Firmeza en Brasil, se trabaja junto a los jóvenes de barrios desfavorecidos usando el arte en un sentido instrumental, es decir, como herramienta para luchar contra la exclusión social, combatir los prejuicios, crear entornos sostenibles y, al mismo tiempo, llamar la atención mundial sobre esas realidades sociales tan difíciles. Se consigue así la dinamización y mejora de los barrios, la formación de los jóvenes y su empoderamiento ante las realidades en las que viven, como son sus vidas en las favelas de Río de Janeiro.
Aquí tenéis un vídeo con testimonios de jóvenes que han tomado parte en este proyecto:



Un proyecto que invita a pensar y a cambiar los prejuicios sobre las posibilidades de la cultura como elemento clave de desarrollo y transformación social, ¿ no?

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